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“Abrigando con amor”...

Reflector/ Gilda R. Terán.

Ante estas temporadas invernales, la Sra. Lucy Rodríguez de Gattás, Presidenta del DIF Victoria, sigue accionando solidaridad para las familias en condiciones extremas, por lo que se dio a la tarea de entregar cobertores para mitigar el frio que ha estado recrudeciendo en estos días.

De esta forma el Sistema DIF Victoria sigue abanderando acciones para coadyuvar con las familias que se encuentran en situaciones de extrema pobreza, además de que con otros programas permanentes de ayuda siguen al pie del cañón.

Además se dio a la tarea de proporcionar apoyos de productos básicos para la alimentación, juguetes para los chiquitines de hogares vulnerables y algunos artículos de prioritarios para elevar la calidad de vida.

Así también reiteró que están a disposición los albergues en el CEDIF 1, ubicado en el 17 y 18 Ceros Carrera, Col. Buena Vista, para proteger a los indigentes o personas que no tengan un techo donde resguardarse ante las inclemencias del tiempo, ahí se les brinda camas para dormir, 3 comidas calientes, servicio de lavandería.

Familia, remanso de amor.

A pesar de que el hombre fue creado por Dios con una capacidad innata para amar, el crecimiento y la vivencia del amor se realizan a través de la experiencia que va adquiriendo a lo largo de toda su vida, en el contexto individual de cada persona, esta experiencia se ubica en nuestros hogares.

Es en donde se hace posible el amor, un afecto sin condiciones; en donde los padres que inician un pacto filial eterno, porque consideran a sus hijos como su continuación, no en razón de sus cualidades. «El hogar es un centro de intimidad y apertura».

Es en este espacio familiar donde edificamos lo humano del hombre, que es el enseñarlo a pensar, a profundizar, a reflexionar, es en ese ámbito donde se aprende el cultivo de las virtudes, el respeto que es el guardián del amor, la honradez, generosidad, responsabilidad, el amor al trabajo, gratitud, etc.

En nuestras casas nos invitan a ser creativos en el cultivo de la inteligencia, la voluntad y el corazón, para poder contribuir y abrirnos a las sociedades preparadas e íntegras, es aquí donde el amor de la familia es un remanso de paz.

Al hablar de familia podemos imaginar a un grupo de personas felices bajo un mismo techo y entender la importancia de la manutención, cuidados y educación de todos sus miembros, pero descubrir la raíz que hace del hogar el lugar ideal para forjar los valores, es una meta alcanzable y necesaria para lograr un modo de vida más humano, que posteriormente se transmitirá naturalmente a la sociedad entera.

El amor hogareño va más allá de los encuentros habituales e ineludibles, los momentos de alegría y la solución a los problemas que cotidianamente se enfrentan, ya que formar y llevar a la familia en un camino de superación constante no es una tarea fácil.

Pues, las exigencias de la vida actual pueden dificultar la colaboración e interacción porque ambos padres trabajan, pero eso no lo hace imposible, por tanto, es necesario dar orden y prioridad a todas nuestras obligaciones y aprender a vivir con ellas.

Podríamos preguntarnos ¿cómo saber si en mi hogar se están cultivando los valores? Si todos dedican parte de su tiempo para estar en casa y disfrutar de la compañía de los demás, buscando conversación, convivencia y cariño, dejando las preocupaciones y el egoísmo a un lado, sin lugar a dudas la respuesta es afirmativa.

Toda familia unida es feliz sin importar la posición económica, los valores humanos no se compran, se viven y se otorgan como el regalo más preciado que podemos dar, por lo tanto no existe la familia perfecta, pero si aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo.

Hasta la próxima

gildateran@yahoo.com.mx

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