COLUMNAS

Tiempo de opinar Raúl Hernández Moreno

En busca de un supercandidato

Estando el PRI tan empequeñecido, sería un error que repitiera alguno de los actuales regidores. Jesús Valdez Zermeño ya se reeligió una vez y por ley está impedido para competir por segunda ocasión.
En cambio Mónica García Velázquez y Ana Laura Anzaldúa si están en condiciones de buscar la reelección. Sin embargo, con un PRI que en 10 años paso de 83 mil a 10 mil votos, que está condenado a mantenerse en el tercer lugar de las votaciones y a lo sumo aspira a ganar no más de tres regidurías de representación proporcional, postular a Mónica y Ana Laura es obligar a la militancia a partirse en el lomo para que ambas puedan reelegirse y de esa forma el partido no podrá crecer. ¿Para qué trabajar para que dos regidoras se reelijan? ¿Qué no hay más militantes?
Ambas llegaron representando muy poco, o casi nada. Y es que con todo y que Ana Laura encabeza el OMPRI, este se convirtió desde hace tiempo en un organismo de papel. Y a Mónica la dejaron sola cuando dirigió al PRI y por eso cuando salió ni las gracias le dieron.
Las dos tuvieron su oportunidad y están más que pagadas.
Pero además, ninguna ha sobresalido en su encargo. Su trabajo raya en lo ordinario y eso de que trabajan por los ciudadanos, y por lo mucho que quieren al pueblo, se estrella con la realidad de su sueldo de 70 mil pesos mensuales, más extras.
Para que el PRI crezca electoralmente tiene que postular caras nuevas, que no hayan ocupado cargos. Postular a los de siempre, es condenarse a no crecer.
Obviamente las dos van a mover sus influencias para intentar conseguir la reelección, una apoyándose en su primo Oscar Luebbert que ya no tiene la fuerza de hace años y la otra acaba de conseguirse el cargo de dirigente de Mujeres del Movimiento Territorial de Tamaulipas y desde ahí va a presionar para que le permitan reelegirse.
El PRI va a llegar a la elección en una posición muy cómoda. Como sabe que va a perder, va a hacer una campaña muy pasiva, tranquila, sin gastar, porque meterle dinero es tirarlo a la basura. Va a cumplir con el registro de candidatos para conservar el registro y las prerrogativas, pero de ganar, nada. No hay forma de lograrlo, salvo que consiguiesen un supercandidato con una cartera gorda de dinero. Que se preocupen el PAN y Morena, ellos sí que van a invertirle tiempo, esfuerzo y dinero, uno para conservar el poder y el otro para intentar conseguirlo.
Eso sí, aunque el PRI no va a ganar, algo tendrán que hacer para quedar en el tercer lugar, pero sin que su votación siga cayendo. En el 2018 obtuvo 30,917 con Daniel Peña, pero en el 2019 bajo a 10,500, cuando precisamente Mónica García era la presidenta del Comité Municipal. Con una votación de 10,500 votos podrían amarrar dos regidurías, a lo sumo, pero la lógica indica que una elección de alcalde genera mayor interés que una de diputado local, así que quedémonos como referencia con los números del 2018, con los 30 mil que obtuvo el ex alcalde, ciertamente con una campaña en la que no hubo campaña, porque el candidato le apostó a las redes afectivas, esas que se ven retebonitas en el papel, pero no en la realidad.

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