COLUMNAS

Cuentas Claras Por Javier Claudio

Claridades. – A menos de dos años de concluir su mandato, aparece más difícil que al principio del gobierno de Francisco Javier Cabeza de Vaca, darle solución a delitos que fueron demanda inmediata en aquél 2016. Ahí, de entrada registró el crimen del periodista Héctor González Antonio, corresponsal del Grupo Excélsior y Grupo Imagen, masacrado a golpes, según por aparente asalto. La inconformidad por este hecho de violencia al periodismo, tensó así de inicio la relación de gobierno y prensa.

Clarín. – Siguieron nuevas acciones de bienvenida de los embajadores de miedo avasallando a Tamaulipas, particularmente en Ciudad Victoria, donde delincuentes secuestraron y asesinaron a cinco mujeres, así también Reynosa, donde el cotidiano mensaje sigue siendo de más violencia, cuyo resane por más esmerado del Gobierno del Estado a través de distintos programas sociales entre la ciudadanía, se diluyó entre el olor a pólvora de las incesantes balaceras, bloqueos y la quema de vehículos.

Aclarando. – Dicho sea y bien cuestionado; el gobierno de Francisco Javier Cabeza de Vaca, siguió sin prender los “vientos de cambio” y sin atajar expectativa alguna en torno a la pretendida justicia para acabar con la delincuencia. Y ni qué decir del disimulo al robo y saqueo practicado con todo descaro por su antecesor, Egidio Torre Cantú y así dejar al viento aquellas palabras de campaña; “De que se van… se van!!”. Nosotros agregaríamos, pues sí que en verdad se fueron, pero impunes.

Claro que sí. – Argumentos han sobrado durante los cuatro años de su gobierno; destacan de arranque que Cabeza de Vaca, enfrentaba dificultades por falta de recurso a su gobierno y comenzaba a perder el contacto y la comunicación directa con la ciudadanía (también prensa), ese par de conceptos que alguna vez se le reconocieron a aquellos gobernadores de la década de los 80’s y 90’s. Todo político allegado conoce que nuestro actual mandatario estatal, se consume en la telefonía celular y el texto.

Claroscuro. – Cabeza de Vaca tiene simulaciones y/o graves distractores para asumir realmente la problemática de Tamaulipas. Aquí, desconoce el incumplimiento y el centaveo de las inspecciones de riesgo sanitario, la manipulación de las licitaciones de obra estatal, al igual también parece haber olvidado el fétido olor de la Oficina Fiscal del Estado, donde imperó el saqueo, la corrupción y el tráfico de influencias. ¿Por qué el silencio en torno a Egidio, si según el malestar que padece el Estado se debe a él?

Claro que no. – Cabeza de Vaca no debe alentar más la impunidad en su ya casi concluyente gobierno, si consideramos que todavía resuena aquello de su campaña, “ni me doblo ni me vendo”, lo que motivó jalar el ánimo de los tamaulipecos y despertar confianzas en la posibilidad del castigo inminente a la ratería. Y pues sí que se fueron todos aquellos funcionarios que corrompieron y robaron... ¡pero impunes!

Clarificando. – Se empiezan a mover fuerte los aspirantes en Morena a ritmo del calor que emana del proceso para la próxima elección, para así surgir nombres de hombres y mujeres pensantes que comulgan con la 4T y así de paso “curar de espanto” de algunos grupos de poder y de influencia. Se deja en claro también que no todo gira en unos cuántos, principalmente de aquellos que se dicen “bendecidos por los dioses” y tomaron ventaja, como así lo pavonea el regidor Sergio Ojeda.

Sabía usted que. – El autor de la columna El Inquisidor, Armando Vargas Torres, integrante de Periodistas y Comunicadores, A. C. de Nuevo Laredo, abogado y economista egresado del Instituto Político Nacional (IPN), es otro aspirante de Morena a una diputación local, por el Tercer Distrito. Luce que fue candidato a presidente municipal en 1998 por el Verde Ecologista, líder Estatal del Partido de Centro Democrático de Marcelo Ebrard y Mario Delgado en la elección del año 2000.

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