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La flor de jamaica: de África a Guerrero

Actualmente en méxico, guerrero es el estado con mayor producción (14 mil 294 toneladas en 2019) y las regiones que concentran el mayor volumen son costa chica y la montaña, ambas en este estado.

La flor de jamaica es apreciada por sus propiedades medicinales (diurética, cardioprotectora, antibacteriana) y es ingrediente popular en la cocina mexicana, pero, ¿sabes de dónde es originaria esta especie y dónde se siembra en nuestro país? ¿Sabías que su cultivo podría ayudar a la recuperación ambiental?

La jamaica (Hibiscus sabdariffa) es un arbusto de uno a dos metros de altura, aproximadamente. Tiene hojas color verde oscuro y flores blancas o rosa pálido; la parte útil, lo que llamamos ‘flor’ y preparamos en infusión es en realidad el cáliz, es decir, lo que recubre los pétalos. Este cultivo, característico de zonas cálidas, se siembra anualmente a finales de junio y se cosecha los primeros días de diciembre.

La jamaica pudo haber sido domesticada en lo que ahora es Sudán, (oriente de África); de ahí fue dispersada por todo el continente y traída a América, probablemente por esclavos africanos. Aquí, se cultivó en muchos lugares, uno de ellos fue la isla caribeña de Jamaica, de donde se tuvieron los primeros reportes. Se conocía como flor de Jamaica y después simplemente ‘jamaica’. Actualmente en México, Guerrero es el estado con mayor producción (14 mil 294 toneladas en 2019) y las regiones que concentran el mayor volumen son Costa Chica y La Montaña, ambas en este estado.

Para muchos productores, el dinero obtenido por la venta de la cosecha de jamaica representa su ingreso más importante para el gasto doméstico. Esto tiene gran relevancia en las condiciones socio-económicas de La Montaña, región con altos índices de pobreza y grave deterioro ambiental, (deforestación, deslaves de suelo y pérdida de hábitat para animales).

Para hacer frente a la situación, un grupo de campesinos de La Montaña decidió formar la cooperativa agrícola Numa Gamaa Ski Yu Me´Phaa (‘producto elaborado gracias al poder de los pueblos Me´Phaa’, en lengua me´phaa) con el objetivo de producir bajo un sello orgánico (sin agroquímicos) y obtener mejores ganancias. Actualmente producen jamaica, miel, frijol, diversos frutos y algunos productos como mermeladas y conservas. Un estudio indicó que, en el caso de la jamaica, los socios de la cooperativa gozaban de mayores beneficios con respecto a quienes producían de manera convencional (con agroquímicos); pero la producción de jamaica era baja.

El comité directivo de la cooperativa y un grupo de investigadores de la UNAM firmaron un convenio en 2013 para trabajar en proyectos de estudio cuyo objetivo fuera continuar sembrando productos agrícolas (maíz, calabaza, chile, jamaica) y al mismo tiempo, detener el deterioro ambiental de La Montaña. Dentro de estos proyectos, los sistemas agroforestales tomaron gran relevancia.

Los sistemas agroforestales son una combinación de cultivos con plantas perennes (árboles, arbustos, cactus o agaves) en la misma área de siembra. Incluir perennes en parcelas agrícolas genera efectos positivos inmediatos: sus raíces detienen el suelo, evitando que se deslave y producen sustancias que promueven la proliferación de microorganismos benéficos del suelo; además, proporcionan sombra, refugio para aves e insectos, forraje, leña y/o frutos que los campesinos aprovechan. Usualmente, los sistemas agroforestales se manejan bajo técnicas agroecológicas, una combinación del valioso conocimiento ancestral agrícola y el saber científico.

Los investigadores desarrollaron un sistema agroforestal llamado ‘timbre-jamaica’, que involucra siembra de jamaica intercalada entre filas de un árbol nativo llamado ‘timbre’ (Calliandra houstoniana); encontrando resultados favorables. La producción de jamaica dentro de este sistema aumentó más del doble comparado con lo que obtienen productores orgánicos de la cooperativa (419 vs 200 kg de jamaica/ha respectivamente). La razón es el manejo agroecológico: los árboles se podan dos veces por año y la hojarasca se deja en el suelo de la parcela, además se incorpora ‘frijol nescafe’ (Mucuna pruriens var. utilis), planta abundante en la zona. La descomposición de la hojarasca de ambas plantas libera nutrientes que actúan como fertilizantes. La presencia de árboles de timbre también favorece el suelo, brinda sitios de descanso para aves y alimento para abejas. En La Montaña hay cerca de 300 campesinos asociados con la cooperativa, por lo que, si todos ellos adoptaran el sistema ‘timbre-jamaica’, incrementaría la cubierta forestal, aumentaría la fertilidad de sus parcelas y la venta de la creciente producción de jamaica mejoraría significativamente la condición económica de los productores. ¡La Montaña se pintaría de verde y rojo!

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