SIN FUTURO

TIEMPO DE OPINAR

Por: Raúl Hernández Moreno

Un ex dirigente juvenil del PRI prepara su renuncia al partido, convencido de que hacer talacha en el PRI, es trabajar para que se beneficien los mismos de siempre, con posiciones pluris y arreglos con los adversarios.

Y tiene razón.

“Trabajo para ti, para que te beneficies, para que te vaya bien”, suelen decir los candidatos ganadores, aunque él sea el único que recibe un generoso sueldo,

El PRI no se democratizó en sus primeros 90 años de existencia y no lo hará en los siguientes 90 años, si es que el tiempo le alcanza. Por eso las candidaturas y los cargos directivos con derecho a sueldo, seguirán siendo para un pequeño grupo que vive del trabajo que hacen los demás. Así ha sido toda la vida y así seguirá siendo.

El PRI siempre vivió el círculo vicioso de iniciar como un partido dominado por dinosaurios y en la parte baja jóvenes pidiendo democracia, pero luego esos jóvenes alcanzaron la edad adulta, mutaron en dinosaurios y terminaron haciendo lo que tanto criticaron en sus tiempos mozos. Y de nuevo el ciclo.

Ese ciclo se renovaba porque el partido controlaba el gobierno federal, el estatal y el municipal. En un mundo así, casi todo mundo prefería ser del PRI. Solo los idealistas se iban a la oposición. Cuando hace 30 años inició la competencia electoral, alentada por Carlos Salinas, poco a poco los ciudadanos fueron emigrando al PAN o al PRD. Hoy ya no es obligatorio pertenecer al PRI para hacer política en México.

Tampoco se necesita tener ideología, ni amor a un partido. Hoy para tener éxito lo que está de moda es ser pragmático. Se cambia de siglas como cambiar de calzones. Lo que hoy se crítica, mañana se alaba y sin recato se justifican: es que estaba equivocado. Y luego hay quien tacha de inmoral a José Fouché, por hacer hace dos siglos lo que hoy es práctica común y corriente, muy corriente, diríamos.

Convertido en partido chiquillada, el PRI se alista a participar en el proceso electoral con la ilusión de ganar dos o tres diputaciones pluris y amarrar negociaciones que le permitan ganar perdiendo.

Qué sabio resultó Víctor Martell cuando en el 2001 le dijo a Jorge Valdez: “¿Perdimos?, perdiste tú, nosotros ganamos”, después de que el segundo se dolió de los pocos votos obtenidos en la elección, insuficientes para alcanzar la regiduría plurinominal.

Tiene razón ese ex líder juvenil que hoy prefiere renunciar al PRI y mantenerse al margen de la política, porque si participa en el proceso electoral lo hará para beneficio de un reducido grupo de políticos ambiciosos y sin escrúpulos que ven al PRI como un instrumento para enriquecerse o en el peor de los casos, obtener ingresos que nunca lograran en el sector privado, con el agregado de que tendrían que trabajar y trabajar a estas alturas de la vida, ¡jamás!

Si el PRI no tiene presente, menos futuro.

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