EVERARDO VILLARREAL, ¿HUACHICOLERO?

HIPÓDROMO POLÍTICO

Por: Carlos Gerardo Cortés García

El asunto del robo de combustibles ha dado para escribir mucho sobre el tema. Pero lo que ocurrió ayer cimbró a los personajes políticos ligados con el PRI en Tamaulipas. Al ex alcalde, ex diputado local, ex diputado federal y ex funcionario partidista, Jesús Everardo Villarreal Salinas, le fueron bloqueadas sus cuentas bancarias por una investigación relacionada con el asunto del huachicoleo que realizan las autoridades federales, vía la Unidad de Inteligencia Financieras de la Secretaría de Hacienda. Pero no es la primera investigación que se abre contra este personaje reynosense.

Cosa de recordar que, en abril del año 2016, en el puente internacional Reynosa-Hidalgo, autoridades migratorias estadounidenses impidieron el paso del ex alcalde de Reynosa, Everardo Villarreal Salinas, a los Estados Unidos, y le fue recogida la Visa Láser. En ese momento, Everardo era Secretario de Operación Política del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional, un cargo de membrete que este sujeto, en la práctica, nunca ejerció. Fue, por decirlo de alguna manera, una forma de integrarlo a la campaña para gobernador en 2016 y terminado el proceso electoral que perdió el PRI “se acabó el trabajo” para Everardo. El caso es que Villarreal Salinas fue deportado a México por un procedimiento que se le sigue desde ese 14 de abril de 2016. Ninguna autoridad dio en ese momento explicación pública alguna de los motivos por los cuales se le retiró el documento migratorio al ex alcalde de Reynosa.

Jesús Everardo Villarreal Salinas y Arturo Villarreal Tijerina, su padre, son socios en varias empresas, entre ella la empresa Transportes Ruta Verde, creada el 20 de abril de 2007, con un rango amplio de actividades, de acuerdo con una consulta en la base de datos del Registro Público de Comercio de la Secretaría de Economía. Asimismo, la empresa VID, S.A., propiedad de Everardo Villarreal Salinas, es proveedora de Petróleos Mexicanos. Esta empresa es la que está siendo investigada por malos manejos por el Gobierno Federal y, por decirlo de alguna manera, ha sido la punta del iceberg, el inicio de la madeja, que al momento ya le ocasionó un problemón financiero al ex alcalde por el bloqueo de sus cuentas bancarias y podría llevarlo a prisión por los multimillonarios negocios y ganancias, hasta el momento calificados de ilegales por la autoridad federal, que percibe este personaje.

Además, el padre del político priista, Arturo Villarreal Tijerina, es dueño junto a su esposa María del Carmen Salinas Garza, de la compañía Golfo Norte, fundada el 17 de agosto de 2009. El ex diputado local, Jesús Everardo Villarreal Salinas, ha sido gerente de este negocio dedicado al transporte de residuos sólidos y temas ambientales.

Al igual que Golfo Norte, la familia Villarreal Salinas comparte el poder en Regina Energy, fundada el 5 de octubre de 2009. La compañía se dedica principalmente al manejo y control de residuos sólidos o líquidos peligrosos o potencialmente peligrosos. En el acta constitutiva, se mencionan 16 tipos de trabajos que realiza la compañía. Y a partir de 2012, el político reynosense recibió acciones por parte de su madre.

Según una gráfica difundida por Reporte Índigo, al exalcalde se le encontraron 124 millones de pesos y 6 millones de dólares, además de haberle detectado millonarios retiros de sus cuentas bancarias.

Así lo escribimos en 2014: “La historia de ninguna manera es nueva. Tiene su origen en Reynosa en donde Everardo Villarreal Salinas gobernó de 2011 a 2013, tiempo que para muchos fue una pérdida irrecuperable. Everardo se fue subiendo al ladrillo hasta que se mareo, acogido según él, por los más poderosos de la política nacional y estatal, por lo menos eso presumía y al final terminó peleado con todos: políticos, periodistas y hasta con su familia. Eran tan grandes sus ínfulas que Everardo ya se sentía Gobernador y con ese desdén trataba a todos.

Esta es una historia de traiciones y de incapacidad para gobernar que Reynosa pagó. Y caro. Pero no hay mal que dure cien años ni nadie que lo soporte. Y como la administración municipal sólo dura tres años, el tiempo se le fue a Everardo: hizo lo que pudo y muchas cosas que no debía.

Everardo perdió la posibilidad de pasar a la historia por sus buenas acciones. Pasó pero por lo negativo, por lo que el pueblo lo repudia, lo abomina. Y años después le sigue apareciendo cola a este personaje reynosense. Everardo dejó un muy mal sabor de boca cuyas consecuencias el PRI sigue pagando.

Todos hablan mal de Everardo. Después de haber salido de la presidencia municipal de Reynosa, puros rumores sobre su destino: que si andaba buscando hacer jugosos negocios como contratista, que si aspiraba a ser funcionario de Petróleos Mexicanos, que si andaba en busca de padrinos de la política nacional para ser funcionario federal, que habría funcionarios de la alta política estatal que buscaban promoverlo para ser diputado federal en 2015. Todo eso se dijo de Everardo. Todo eso y más.

Para nadie es un secreto que la administración de Everardo Villarreal Salinas ha sido una de las peores que ha tenido Reynosa, no sólo por el endeudamiento público sino por los malos resultados alcanzados en seguridad pública, servicios básicos y desarrollo. Y quien ha pagado las consecuencias de un mal gobernante fueron Reynosa y su gente. La crisis que padece hoy Reynosa es el resultado de la desatención de Everardo a los principales reclamos de los ciudadanos: vialidades destrozadas, servicios básicos deficientes y lo peor, sin ánimos de resolverlos.

Uno de los más graves conflictos que hoy sufren los ciudadanos reynosenses es la falta de agua, gracias a la autorización de más fraccionamientos en la administración de Everardo, por cierto algunos desarrollados por su familia. Everardo autorizó la construcción de infames casas donde las familias no tendrían agua. Villarreal Salinas lo sabía pero el negocio es el negocio.

Desde el principio de su administración, Everardo Villarreal Salinas se puso los guantes para fajarse con todos los que no vieran el traje de finos hilos que vestía el mandatario de Reynosa. Y quiso obligar a que los ciudadanos lo vieran elegante, aunque los de a pie, los ciudadanos, sólo podíamos ver al presidente encuerado.

Everardo Villarreal Salinas abusó desde el principio de su cargo y se peleó con los grupos políticos locales y estatales, al grado tal de que en 2013, picudeado por quien sabe quién, quiso obligar al PRI estatal a aceptar sus “sugerencias” de candidatos a alcalde y diputados locales, olvidándose de que el cargo terminaba en octubre de ese mismo año y que él no era el jefe político del estado, con quien también se peleó, Egidio Torre, y mucho menos el dirigente nacional del PRI.

No hay plazo que no se cumpla. Se acaba el poder, se acaba el dinero, el público por supuesto, y se acaba la posibilidad de los desplantes, el autoritarismo y la arbitrariedad. Así le pasó a Everardo Villarreal Salinas. Se fue Everardo del Ayuntamiento y su trato despota se acabó.

A los que valientemente señalaron desde el inicio de su administración que Everardo iba en sentido contrario a la realidad, pisando y tratando de acabar con los que lo veían encuerado, hoy el tiempo les da la razón y les hace justicia. Porque Everardo quiso acabar con muchos que no pensabamos como él, vía complicidades perversas, hasta destrozarlos y verlos hincados mendigando piedad. Con algunos pudo y con otros simplemente no, a pesar de todas las mañas, argucias y trastupijes que aplicó para ello. Y como lo que no mata fortalece, dedico esta colaboración a los que hoy en Reynosa son más fuertes, mucho más fuertes que hace tres años”.

Hoy las historias en torno a Everardo Villarreal Salinas se quedaron cortas y la realidad, finalmente, habrá superado a la ficción. Everardo vivió del jugoso presupuesto cuando fue diputado federal y local, seis años de comer bien con cargo a los bolsillos de los contribuyentes. Y cuando fue alcalde, la ambición de “Eve” y de su papá no tuvo límite. Hizo los grandes negocios y su descaro para pedir moches millonarios fue brutal. Muchos pensaban que su historia terminaba cuando Villarreal Salinas dejó el Ayuntamiento aún y con sus desmedidas ambiciones de tomar por asalto la candidatura de su partido al Gobierno de Tamaulipas y después el cargo, lo que quienes observamos la política siempre supimos que eran sueños guajiros. Finalmente, el karma alcanzó a Everardo quien está metido en un problemón del tamaño del mundo, el cual seguramente lo llevará a él y a su papá a la cárcel para que pague todos los delitos que cometió en contra de la sociedad y del patrimonio de los reynosenses.

Y como dicen en mi pueblo, lo que no descubre el agua lo descubre el tiempo. Y en el caso de Everardo Villarreal Salinas y de su papa, Arturo Villarreal Tijerina, el agua y el tiempo nos dieron la razón. ¿Por huachicolero? Podría ser.

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